Sobre mi trabajo

Chef PacoHablar de mi cocina es lo más difícil de todo. Lo fácil sería preguntarles si tienen 5 minutos, ponerles en una mesa con mantel, agua y vino, y servirles una marinara.

Cuando se trata de cocina, es en la cocina donde tiene que estar la elocuencia. Si ésta no puede defenderse por sí sola, entonces todo lo que tengamos que decir para explicarla o justificarla sonará a excusa.

Evidentemente ésta es una visión personal; mi visión. Y tan personal como que está mi alma en ello. La mía es una cocina honesta, de raíces tradicionales y amplio recorrido, donde prima el sabor, y donde la estética es el resultado, casi accidental, de un trato noble y preciso del producto.

Porque por muy humilde o lujoso que sea un ingrediente, la naturaleza no hace distinciones de rango, y al final, la nobleza del resultado proviene del cuidado en la elaboración. Es aquí donde el oficio se pone en juego, en decidir intervenir en un plato sólo cuando se está seguro de que intervenir va a significar mejorar. Abiertamente, sin trampas, enmascaros ni cartón. Sin atajos ni químicas innecesarias.

Sabiendo que lo que hacemos nos define como personas. En la vida y en la cocina.

Al fin y al cabo, cuidar la elaboración significa cuidar al cliente; es una intención que se ejecuta con las manos pero nace del corazón y transforma cocinar en dar de comer. Esa entrega lo cambia todo y da sentido a dedicar la vida a este oficio.

Trabajar como chef privado me permite estar lo más cerca posible de los clientes, y me ofrece la posibilidad de participar del hacer que los grandes momentos sean todo lo grandes que pueden llegar a ser. Que todos ellos, fíjense, acostumbran a darse alrededor de una mesa, el corazón de cualquier casa.